18 días después de #STOPBROMABECA

leer más
María Rodríguez
leer historia

Ya han pasado 18 días desde que publiqué mi denuncia en redes sociales sobre lo que estaba ocurriendo con el challange de la beca. Tengo que reconocer que han sido días muy duros, donde he aprendido mucho y he descubierto la parte positiva y negativa de realizar una denuncia pública, señalar a los culpables y que parte de la sociedad empatice con tu mensaje.

La muerte de Isaac, el alarmante aumento de los delitos de odio hacia la diversidad y la broma de la beca nos han hecho reaccionar. Hemos despertado.

Gracias a todo el revuelo formado, el pasado 4 de agosto nos reunimos de forma virtual más de 80 personas para hablar sobre todo lo que estaba ocurriendo. Personas diversas, con distintas edades, de distintos rincones del planeta y con diferentes pensamientos, unidas por la indignación y el mensaje capacitista de esta broma. Sin olvidar, por supuesto, el dolor que supone que nos ignoren. Como si esto no estuviera ocurriendo o no tuviera la importancia que merece.

La muerte de Isaac, el alarmante aumento de los delitos de odio hacia la diversidad y la broma de la beca han generado, en un periodo muy corto de tiempo, un punto de inflexión. Nos han ayudado a despertar. Muchas personas no conocían la magnitud de todo lo que estaba ocurriendo hasta estas semanas. Las familias diversas vivimos tan condicionadas a nuestro día a día, que canalizamos todas nuestras fuerzas en las luchas individuales. Algo totalmente comprensible, ya que son muchas las personas que, ante el abandono social, político y sanitario no pueden involucrarse en ninguna acción. Dedican su tiempo y su vida a derribar las barreras que se encuentran para vivir o mejorar su calidad de vida y no es justo. Nadie merece vivir así.

Nos están obligando a librar batallas individuales por nuestros derechos, cuando podemos luchar juntos.

Algo se ha despertado en cada uno de nosotros y nosotras tras los últimos acontecimientos y esta "llama" que se acaba de encender, tiene que servir para que ayudemos a despertar, con las herramientas que tengamos a nuestro alcance, a todo aquel que sigue en silencio o no encuentra fuerzas o razones para alzar su voz.

Muchas personas necesitan ver, escuchar, leer o sentir a alguien que esté pasando por lo mismo antes de poder dar un paso. Empecemos a hablar en voz alta para dejar de estar silenciados y encontrar a más personas que están viviendo, sintiendo y pensando lo mismo.

Hagamos cada uno nuestra parte para crear una comunidad que nos una mucho más allá de nuestras diferencias, sin olvidarnos que este movimiento pertenece a las personas con discapacidad y diversidad funcional. Son ellos y ellas los que tienen que estar en primera línea. Es su voz, su mensaje, su lucha... El resto debemos permanecer al lado, nunca delante, para apoyarles y ayudar a que cada palabra se escuche más fuerte.

Este movimiento, además, debe estar al lado de los derechos y denuncias de otros colectivos que también sufren algún tipo de discriminación. Debemos aprender del movimiento feminista, del colectivo LGTBIQ+, de los movimientos civiles que luchan contra el racismo, etc. Defender los derechos humanos es algo más que necesario e imprescindible en estos tiempos en los que el lenguaje del odio se ha instaurado con tanta fuerza.

En esta denuncia no hay patrocinadores, ni marcas, ni fundaciones ni asociaciones detrás. Son simplemente personas que se han unido y están empezando a construir algo. Las grandes revoluciones empiezan así. Un simple gesto puede llegar a convertirse en todo un símbolo o una razón para luchar con más fuerza. De aquí tendría que salir la primera gran manifestación para que se cumpla la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Tenemos un instrumento internacional que se supone tiene que proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad y diversidad funcional y no se está cumpliendo. Está firmada y publicada. Quedar en silencio ya no es una opción factible.

El propósito de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad y promover el respeto de su dignidad inherente.

El artículo 21 de la Constitución Española reconoce el derecho de manifestación como un derecho fundamental y uno de los pilares básicos en el que se asienta el Estado social y democrático, pero no podemos ejercer este derecho (ni muchos otros) en igualdad de condiciones al resto y la gran pregunta es... ¿Somos realmente libres si no podemos salir a reivindicar lo que pensamos o sufrimos? Mientras reflexionas sobre ello, la sociedad piensa que ser sordo, ir en silla de ruedas o ser ciego es una razón indiscutible para dar pena y que, por darla, nos dan becas y privilegios.

Hagamos de esta denuncia un ejemplo real de lo que nos gustaría tener en la calle, en la vida y en nuestra sociedad y de todo lo que es posible si estamos unidos. Todavía no sé hacia dónde nos llevará este camino, pero me siento muy orgullosa de poder formar parte.

Etiquetas: