El regalo de Pam

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María Rodríguez
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El blog me ha permitido conocer a personas maravillosas, una de ellas es Pam. Nos conocimos por correo electrónico, un 4 de diciembre de 2015. Ella acababa de ser madre y yo estaba recién aterrizada en el mundo de los blogs. Me mandó un email tras leer uno de mis post y me habló de Leo, su hija de 16 meses diagnosticada con una enfermedad poco frecuente.

Supongo (o me gusta pensar) que entre todas creamos una gran red de cambio que hacen del mundo un lugar mejor. Pam López

El tiempo nos unió, a pesar de la distancia, y siempre hemos mantenido el contacto para compartir las cosas realmente importantes, como su segunda maternidad. Ella, artista, dibujanta y con unos rizos envidiables, me escribió hace un par de noches para que pusiera texto a una de sus ilustraciones, todo un regalo para mi. 

Pam, es colaboradora de una revista sobre la diversidad llamada Los Tullis. En su primera ilustración quiso expresar esos primeros momentos que vivió  junto a su hija en el hospital y, de esta forma, hacer un homenaje a todas las mujeres que han vivido la maternidad de una forma diferente, independientemente de las circunstancias o las formas. 

Emocionada tras leer su propuesta por Whatsapp, empecé a escribir, no sin antes pararme a ver la belleza del dibujo.

Primero me fijé en la cara de esa madre, entre el duelo, la incertidumbre y la emoción, me conmovió por completo. Me sentí identificada. Si la miras bien, creo que no podrías adivinar si va a llorar o sonreír. Sentada en una silla de ruedas, con signos de cansancio tras el parto, conoce a su bebé en la planta de neonatos, aunque también podría ser una UCIN. No es la forma en la que pensó conocer a su hijo, veo el miedo en sus ojos mientras contempla los cables que están alrededor de su pequeño. Después de enamorarme por completo de la ilustración, por lo que significa y por quien la ha hecho, salieron estas palabras: 

No todos los embarazos son iguales ni todos los partos ocurren de la misma forma. Detrás de cada uno de ellos hay una historia que merece la pena escuchar. 
Un aborto, un parto prematuro, una vuelta de cordón, un diagnóstico de una enfermedad poco frecuente o una parálisis  cerebral, son palabras de las que nadie habla cuando vas a convertirte en madre. Nadie habla del dolor, del miedo ni de cómo en un solo instante puede cambiar tu vida por completo. 
En ese momento, la sociedad se olvida de ti y, de forma casi instintiva, tú también lo haces para dedicarte por completo a ser madre, en todos los sentidos inimaginables de la palabra.
No es nada fácil ser madre en los tiempos que corren, pero todo es mucho más difícil cuando tienes que vivir tus primeros momentos entre paredes y pasillos de un hospital. 
 A todos aquellos que piensan que no se puede sonreír después de vivir una situación tan dura, les digo que desde que nacen nuestros hijos aprendemos a sonreír, pero por las cosas que de verdad merecen la pena. A la protagonista de esta imagen, solo le hace falta un poco más de tiempo para empezar a entenderlo. 
Una cosa es suponer lo que es la maternidad, otra muy diferente es suponer que solo existe una manera.

Pam nos ha hecho un regalo para todas y lo mejor es que seguirá ilustrando la diversidad con sus dibujos. Desde aquí le doy las gracias por pensar en mí para homenajear a todas esas madres maravillosas que apagan su voz para ser la de sus hijos e hijas.

Si quieres, puedes dejar tu comentario en la publicación. Solo tienes que hacer clic aquí: https://www.instagram.com/p/CEZCVSBjsyd/?igshid=ied9l4q5w9ue

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