¡Felicidades Mamás Diversas!

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María Rodríguez
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De los 365 días que tiene el año, el calendario nos dio uno para celebrar, y recordar a todos, que existen las madres. Las madres de todo tipo, de todas las partes del mundo y con todo tipo de historias.

Hoy, mi carta va para una madre en concreto, y esa eres TÚ. Si tú, y no quiero que te extrañes. Tú y yo sabemos que estas letras son para ti.

Quiero darte las gracias por existir y por transmitir tanta fuerza con una mirada. Esa mirada entre la felicidad y el duelo, casi nostálgica, como si constantemente echaras algo de menos. Esa mirada que a veces va acompañada de suspiros y miradas al cielo y que hace muy fácil la tarea de reconocerte.

Gracias por decidir que un diagnóstico no iba a poner etiquetas en tu vida y que en tu familia mandas tú y después los genes. Quiero, además, darte la enhorabuena, porque tú y yo sabemos que las madres como nosotras son poco frecuentes, tanto como esas enfermedades raras que ahora tenemos que nombrar tanto.

Quiero darte las gracias por todas esas lágrimas, pero sobretodo, por aquellas que te has guardado. El dolor cuando se guarda es más fuerte.

Gracias por ser paciente y demostrarle a la ciencia que la esperanza, el amor y el tiempo son las mejores medicinas. Gracias por formarte, por buscar a más familias diversas, por no confórmate con lo que te decían, por amar sin preguntas y por dejar de existir para el mundo para hacerlo solo para él o ella.

Quiero pedirte que no tengas miedo. No lo tengas. El miedo no va a permitirme ver la felicidad que vas a encontrar en todas esas cosas tan simples y grandes al mismo tiempo. La verdadera felicidad a veces no se siente, sino que se VE en los ojos de tu hijo o hija.  No tengas miedo tampoco al futuro, ni te hagas tantas preguntas, el presente ya es incierto. Te prometo que cada día va a ser mejor que el siguiente y que cada mañana tendrás la mejor de las motivaciones para dar lo mejor de ti misma y esa será, sin que te des cuenta, la normalidad que tanto has pedido que llegara.

No escuches a nadie, sólo a ti misma y créeme si te digo que unas completas desconocidas van a ser tus mejores aliadas. Encontraras sentido a esta frase con el tiempo, cuando conozcas a otras madres con las que compartes historias. Ellas serán tus grandes compañeras. No tengas miedo a preguntar, recuerda que siempre hay personas buscando respuestas. No busques fuerzas en nada que no sea la mirada de tu hijo o hija. Él o ella, aunque no lo creas, tiene las respuestas que tanto buscas.

Tienes que saber que tienes derecho a enfadarte, a dejar de creer en todo lo que te habían contado e incluso empezar a creer en aquello que veáis incierto. Tienes derecho a llorar, gritar, denunciar y tienes derecho a luchar con las herramientas que creas que son más convenientes. Puedes llorar y maldecir esa palabra que antes desconocías. Cuando la vida se rompe, puedes actuar como TÚ sientas y creas. Nadie nos dio instrucciones, no tengas miedo, nadie te va a juzgar. Y si lo hacen, son ellos los equivocados.

Vas a ser la protagonista principal de la vida de tu hijo, sin ti, su historia, que es la vuestra, no sería la misma.

Hoy probablemente no vivas este día de la forma que te contaron, pero no por ello vas a dejar de celebrarlo.

Puede que pienses que no tienes muchos motivos para celebrar, pero créeme que existe uno que no debes de olvidar bajo ninguna circunstancia:

Eres maravillosa y la mejor madre para tu hijo o hija. para tu hijo o hija.

¡Muchas felicidades!

Nota: Gracias a mi hijo por hacerme tan feliz. No hace falta que seas perfecto para nadie, YA LO ERES PARA MÍ.

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