Madres diversas, demos un pasó atrás

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María Rodríguez
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Nadie te entrega un manual cuando te conviertes en madre y si te lo dan, la teoría es muy diferente a la práctica. Las madres no se crean de la nada, más bien se construyen y dentro de esa compleja obra intervienen cientos y miles de experiencias diferentes que forjan a la mujer. Nosotras, las madres diversas, hemos tenido que escribir nuestro propio manual de supervivencia dentro de una sociedad que nos etiqueta como super heroínas, pero que nos ignora e invisibiliza.

Hemos tenido que forjarnos día tras día e ir superando cada obstáculo que la medicina, la escuela, la familia y las leyes ponían por delante del camino de nuestros hijos e hijas. Muchas decisiones las hemos tomado con la mejor intención y con mucho miedo a equivocarnos. No sabes cuánto puede pesar un error a una madre que tiene que responder preguntas para las cuales no hay respuestas.

Siempre nos estamos juzgando y es que nadie sabe lo arriesgado que es tomar decisiones cuando las consecuencias afectan a la persona más importante de tu mundo. A lo largo del camino, esa carga invisible que soportamos sobre nuestros hombros, nos quita y da las fuerzas necesarias para seguir luchando. Las madres que vamos conociendo a lo largo de ese trayecto nos ayudan a mantenernos en pie.

El verbo luchar se define como "trabajar con mucho esfuerzo para vencer un obstáculo y conseguir un fin". Eso es lo que hacemos las madres diversas: luchar.

Y hablando de esa lucha, hoy quiero comentarte algo importante... ¡Tenemos que dar un paso atrás! Durante mucho tiempo hemos estado por delante de cualquier situación por nuestros hijos e hijas. Hablando sobre ellos y ellas, explicando qué les ocurre, mostrando su día a día o iniciando acciones por sus derechos. Las injusticias nos hacen ir por delante de quienes todavía no han alcanzado nuestra posición y ha llegado el momento de seguir caminando juntos, pero de una forma diferente. Como decimos en Andalucía, a la vera.

El movimiento por los derechos de las personas con discapacidad tiene que estar liderado por ellos y ellas. Nosotras, las madres, tenemos que permanecer al lado. Estamos tan inmersas en la lucha que dejamos a los y las protagonistas atrás. No podemos seguir marcando el paso. Es su camino.

Dar un paso atrás puede suponer mucho y tengo que reconocer que no es una tarea fácil, y más cuando vivimos en un presente en el que se vulneran los derechos y los mensajes de odio se viralizan, pero tenemos que dejar que la voz de otras personas suene con más fuerza que la nuestra. Darle el poder y el lugar a aquellos y aquellas a los que se les ha arrebatado la dignidad. Necesito escuchar a los adultos, adultas y jóvenes con discapacidad. Son ellos y ellas los que pueden ganar la batalla contra el sistema. Son los que van a defender, mucho mejor que cualquiera de nosotras, los derechos de nuestros hijos e hijas. Juntos tienen un inmenso poder y tenemos que dirigir nuestros esfuerzos a que se organicen, se unan e inicien una revolución.

Quiero que la voz y los derechos de Farid los represente personas como Noah, Javier, Ylenia, Mónica, Nerea, Beatriz, Marisol, David, Miguel, Eva, Ana, Daniel, Marcos, Silvia, Miguel, David, Elena, Adrián, Cristian, Mireia, Estela, Eva, Jaime, Sara, Eduardo, Jesús, Antón, César, Arturo, Fernanda, Isi, Leonarda, Ferny, Marga... ¡Quiero y necesito veros en acción! Quiero que el mundo deje de colocar la discapacidad y la diversidad detrás de todo y todos. Si para que esto ocurra hay que dar un paso atrás, las madres seremos las primeras en hacerlo.

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