¿Será posible la vuelta al cole en septiembre?

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María Rodríguez
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Esta semana, publiqué cómo había sido la vuelta a las aulas en Tailandia. Distanciamiento social, mascarillas, mamparas de seguridad en zonas comunes y pupitres...Los tailandeses han dejado imágenes que quedarán para la posteridad y el recuerdo de todos, como la de dos niñas jugando en dos urnas de aislamiento.

Niñas jugando en aulas de aislamiento en Tailandia

Mientras tanto, en Alemania, la vuelta al cole ha empezado con el debate sobre el uso obligatorio de las mascarillas dentro de las aulas. En algunos estados es obligatorio, en otros solo en las zonas comunes. ¿El resultado? Ya se han cerrados dos escuelas en Mecklemburgo Pomerania-Occidental. En Berlín, ocho personas se encuentran en cuarentena por haber estado en contacto con un positivo, concretamente un padre de un alumno que ayudaba en la organización de la vuelta a las clases. En Francia, con las clases a punto de empezar, solo contemplan el uso de mascarillas de forma obligatoria para los mayores de 11 años y no han mencionada nada sobre el distanciamiento social en los espacios exteriores. En Italia, las entradas y salidas de los colegios serán distintas y se limitará el acceso a visitantes, como padres y madres; en Portugal, han establecido medidas de seguridad para la educación presencial, pero tienen un plan mixto donde contemplan la educación a distancia como una opción más que posible.

Y mientras tanto, en nuestro país, todo es silencio. Con 17 sistemas educativos distintos, uno por cada comunidad autóma (más Ceuta y Melilla), parece que los responsables de tomar medidas están esperando a que termine el mes de agosto para anunciar algo que muchos ya piensan que será una realidad: La vuelta a las clases no será posible, al menos de forma presencial. Parece ser que nadie ha tenido tiempo para preparar la vuelta a las aulas de una forma fiable y segura. Son muchas las directivas de centros escolares que están presentando dimisiones ante el abandono y la falta de respuestas por parte de la Administración. En Andalucía, por ejemplo, ya se ha anunciado que la vuelta a las clases será una realidad en septiembre. La gran pregunta sigue siendo cómo.

Desde que comenzó la crisis sanitaria del Coronavirus, el sistema se ha olvidado por completo de los niños y las niñas. Y me resulta algo muy curioso, ya que no he visto ninguna noticia sobre rebrotes iniciados por menores, pero sí por adultos y jóvenes irresponsables.

Ante esta situación, son muchas las familias que contemplan no llevar a sus hijos/as a las aulas. Una decisión que sigue aumentado y más cuando existen enfermedades crónicas, como pueden ser diabetes, asma o epilepsia; o el hecho de tener diversidad funcional, discapacidad o una enfermedad poco frecuente.

Si has decidido no llevar a tu hijo a clase, debes saber que salvo situaciones debidamente justificadas, se activará el protocolo de absentismo. Lo que conllevaría a que la dirección de los centros junto a la Inspección educativa comiencen un proceso que podría acabar, en última instancia, con la denuncia a los padres por no llevar a sus hijos.

Si tu hijo o hija es persona de riesgo, será su médico el que determine si puede asistir a clase, por lo que un informe es imprescindible para justificar la falta de asistencia. Sí por el contrario, su médico decide que puede estar en el aula, puedes exigir que se prioricen los recursos, tanto de limpieza, higiene, distanciamiento social, etc., pero no será posible si no se contrata a más personal, sin aumentar espacios o sin inversión económica para recursos de higiene o seguridad. Además, ¿Qué ocurre en las zonas de comedor o aseos? ¿Y con el transporte escolar? ¿Se aplicarán estas medidas en todos los espacios? Septiembre está a la vuelta de la esquina y todavía todo está en el aire.

Mientras todo se improvisa, el término Homeschooling, o educación a distancia, emerge con fuerza, pero no es algo que esté regulado en nuestro país. Existe el Centro Integrado de Enseñanzas Regladas a Distancia (CIERD) perteneciente al CIDEAD, un centro docente público que imparte Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria a distancia mediante el acompañamiento de profesionales y la tecnología, pero a pesar de que existe, no contemplan a todo el alumnado, sino que solo está enfocado al que cumpla o tenga ciertas circunstancias como los deportistas de élite, músicos, estudiantes de danza, familias itinerantes o residentes en el extranjero. Dentro de su proyecto educativo nombran el término "otras causas" como motivo para poder acogerse a esta modalidad, pero...¿De qué otras causas hablan? ¿Exclusión social? ¿Discapacidad? ¿Enfermedad? ¿Una pandemia podría referirse a esas "otras" posibles causas? No lo sé y tampoco he encontrado más información, pero puedes mirar este documento.

Hablando claro, la educación a distancia nunca hubiera sido una opción antes de la pandemia. El enfado de las familias, entre las que me incluyo, viene por el abandono de las administraciones, que han dejando todo para el último momento, sin elaborar planes reales, seguros y eficientes para volver a las aulas con las máximas garantías para la salud de los/as niños/as y las familias. Creo, además, que la educación a distancia no es tampoco la solución y eso lo hemos comprobado en el confinamiento, cuando hemos tenido que soportar la carga educativa con los pocos medios económicos y tecnológicos disponibles en nuestras casas y en las escuelas. Hay familias sin Internet en sus hogares o sin formación en herramientas digitales. Sin ellas, hablamos de un sistema desigualdad, que excluye a parte del alumnado. Todavía nos queda mucho por hacer.

Hablemos, también, de la diversidad, porque durante el confinamiento he visto con mis propios ojos como niños y jóvenes han sido (y son) mucho más felices en casa que en el colegio o instituto.

Muchos de ellos, además, han avanzado y aprendido más en pocos meses con sus padres, que durante años en la escuela. El confinamiento ha sido una gran oportunidad para que los profesionales empiecen a autoevaluarse, para cambiar miradas hacia las personas con diversidad e incluso para dar golpes en la mesa y mostrar lo injusto que es nuestro sistema educativo. ¿Tiene sentido una escuela en la que no todos son felices? Además, no funciona para todos ni para todas las circunstancias o contextos. No podemos avanzar con un modelo tan precario e injusto.

Luego están las familias que han vivido todo lo contrario. La falta de rutinas, terapias y estimulación han supuesto alteraciones en la calidad de vida de muchas personas, donde las madres (y siento hablar en femenino, pero es la realidad), han tenido que asumir roles y estrategias para que el impacto sea mínimo.

Ahora que estamos ante un nuevo escenario, en donde todo ha cambiado, es el momento ideal para construir una nueva escuela.

Escucho y leo muchas cosas sobre la vuelta al cole, como acortar las jornadas, eliminar el recreo y que se vuelva antes a casa. Para ello, se tendrá que tener en cuenta las jornadas laborales de los padres, porque sino tendremos que recurrir a los abuelos, personas de riesgo, y hablaríamos de un círculo vicioso que no tendría ningún sentido. Necesitamos cambios urgentes en nuestra actual política laboral para poder conciliar: teletrabajo, adaptación y reducción de jornadas, etc. La conciliación sigue siendo una deuda pendiente con las familias.

Soy persona de riesgo por mi diabetes. Mi hijo también lo es. Como la mayoría, he sido muy responsable durante todo este tiempo y tengo miedo de que pueda llegar a casa un contagio. El invierno pasado, un simple resfriado nos confinó en casa casi dos meses. En el aula de Farid, una compañera falleció por complicaciones de una gripe. Ya no solo tengo miedo por mi hijo o por mí, sino por los demás. Todo lo que escucho se limita sobre el uso de mascarilla, lavado de manos y distanciamiento social, pero no basta.  Encima quieren poner en el ojo del huracán a los niños, asumiendo que no podrán mantener estas medidas y que el cierre de los colegios es posible. ¿No es más correcto afirmar que nadie ha hecho nada para una vuelta a las aulas segura para todos? No se trata de que ellos no puedan, han sido otros los que realmente no han hecho nada y eso que han tenido tiempo. Entiendo que el virus es impredecible y qué falta información, pero hablamos del futuro. Son los niños nuestra mejor inversión, no la economía ni el IBEX35.

Ahora todo es incierto, solo espero que empecemos a encontrar las respuestas que necesitamos lo más pronto posible. El día que me toque tomar una decisión, lo haré siguiendo el único criterio que he seguido desde que todo esto empezó: No pondré en riesgo a mi familia, pero mucho menos a los demás.

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