Soy tan extraña como Frida

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María Rodríguez
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Lo digo siempre, no suelo admirar a grandes celebridades ni celebrities. Tampoco sigo a los influencers de moda y no me gustan aquellos que siguen a las masas sin razón. Solo admiro a personas, punto.

Me gustan las personas con nombres y apellidos, aquellas que tienen denominación de origen. Personas que, por su naturaleza, dejan huella y sus historias permanecen como legado para el mundo. Personas como Frida, mi amada y querida Frida Kahlo.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació el día 6 de Julio en Coyoacán (México) y es conocida por sus pinturas. Para algunos solo son retratos surrealistas, para otros, entre los que me incluyo, son una auténtica, poderosa e inspiradora narración autobiográfica en lienzos. 

Las dos Fridas (1939) | Frida Kahlo..

Frida, fue una niña marcada por el dolor, uno de los protagonista principales de sus obras. Digo protagonista porque ella quiso que ocupara un lugar privilegiado dentro de su vida.

Sufrió por su enfermedad, la polio, que le dejó graves secuelas desde pequeña; sufrió viendo los constantes ataques epilépticos que veía en su padre; sufrió por culpa de ese terrible accidente que le dejó postrada en una cama y que le obligó a llevar ese horrible corsé tras más de 32 intervenciones quirúrgicas que dejaron su columna y su pelvis quebrada. Sufrió por el amor y desamor de su marido, Diego Rivera; también por sus tres abortos y el hecho de no poder ser madre, consecuencias y secuelas que le dejaron ese terrible accidente. Como ella misma decía, el dolor no forma parte de la vida, pero puede convertirse en la vida misma

Frida es una de las mujeres que más admiro. En primer lugar, por ser una abanderada del movimiento feminista, por romper estereotipos de género y por no regirse por los roles sociales. La admiro por su amor infinito a sus raíces y por no dejarse arrastrar por las corrientes del gran país vecino. También la admiro por no permitir que su dolor se convirtiera en lástima, sino en respeto y, sobretodo, la admiro por vivir su vida sin ataduras a pesar de que viviera atada un corsé y más tarde a una cama. La admiro porque me siento profundamente identificada con su dolor, aunque procedan de sitios distintos. El dolor, independientemente de su causa, provoca las mismas consecuencias en alma.

A Frida la etiquetaron y catalogaron de muchas cosas, algunas bastantes desagradables, pero jamas ha estado vinculada a la palabra discapacidad. Las personas no deben llevar etiquetas, a menos que sean ellas las que quieran utilizarlas. Somos ciudadanos de un mundo en el que se nos recordará por el legado y la huella que dejemos en otras personas, independientemente si llevan un corsé, una silla de ruedas o unas muletas.

"Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú.”

Esta cita suya fue la razón y el impulso que necesitaba para abrir el blog. Sus palabras animaron a buscar a personas en mi misma situación. Junto a ellas, comparto mi historia y mi dolor. Al compartirlo he dejado de sentirme extraña y se ha convertido en la razón por la que lucho.

Admiro a Frida por todo, hasta por las cosas más pequeñas, como las letras que componen su nombre. Si desordenas un poco las letras de Frida, el resultado es el nombre de la persona que más quiero, Farid.

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